TRABAJAR DESDE LAS CALLES,

¿POR QUÉ NO?

Author, German Bahamon

May 27th, 2020

Durante la pandemia del COVID-19 es difícil controlar el sentimiento de incertidumbre y ansiedad acerca de cuándo volveremos a la “normalidad”, y tras reflexionar, nos vamos dando cuenta que no estábamos viviendo normal. Ahora, enfrentamos un gran reto, y es el de construir una nueva normalidad adaptándonos a nuevos cambios, la naturaleza parece estar reclamando su lugar ante nosotros, dejando en evidencia la vulnerabilidad de la humanidad, siendo este un momento en el que todos estamos siendo llamados a la resiliencia, y a pensar en cómo viviremos el hoy del mañana.

 

Como arquitecto y diseñador urbano me uno al llamado, cuestionando múltiples soluciones e ideas que ayuden y faciliten a la especie humana adaptarse al cambio, manteniendo el foco en el bienestar de todos como comunidad sobre el bienestar individual. 

 

Hemos visto cómo economías líderes a nivel mundial no lograron controlar los efectos de la pandemia, en donde Estados Unidos aparece como el país más afectado en el planeta, acercándose a las 100.000 muertes, siendo la ciudad de Nueva York el epicentro con 28.500 fallecidos, superando a naciones enteras como Francia, España y Brasil. 

 

El campo laboral es uno de los más golpeados por el virus y la crisis económica que esta pandemia contrajo a nivel mundial, la tasa del desempleo en el caso de Estados Unidos, alcanzó el 14.7%, con 20.5 millones de puestos de trabajo perdidos en Abril, siendo la más alta que en cualquier otro punto desde la Gran Depresión, con una visión probablemente borrosa de la realidad, ya que el mercado laboral cambió tan rápido que las estadísticas reales no pueden seguir el ritmo. 

 

Y es que tanto los gobiernos como la mayoría de los negocios luchan contra estas cifras de desempleo, esforzándose al máximo por una disminución de sus gastos para proteger a los empleados, implementado estrategias como la reducción de salarios, transición de tiempo completo a medio tiempo, trabajo presencial una vez a la semana, y mucho teletrabajo. 

 

Pero estas estrategias no sólo impactan a los empleados, sino también a las empresas y a las oficinas como espacios de trabajo insuficientes, ya que el distanciamiento social de 6 pies rompe toda proporción espacial. Lo anterior, incentiva a las organizaciones a implementar estrategias como las anteriormente mencionadas, apoyándose gran parte en el teletrabajo, que aunque sea complejo ha permitido soportar de cierta forma los cambios, poniéndose bajo una prueba global y forzosa de su efectividad, abriendo consigo las puertas para una sociedad más “virtualmente conectada”. Pero, ¿Qué tan positivo es este movimiento? pues al igual que con los celulares, la tecnología se convierte una vez más en algo muy llamativo para nosotros y nos promete una inmersión absoluta en ella, alejándonos mucho más de cualquier acercamiento o interacción social. 

 

Inclusive la tarea de trabajar desde casa suena fácil, ya que puede sentarse cómodamente en el comedor de su vivienda o escritorio, con una taza de café y saludar a su equipo de trabajo por una teleconferencia, pues ya no es necesario apretarse los tacones o los zapatos para ir a trabajar, ahora estos requisitos se convierten en el servicio de internet que necesita junto a una mesa, una silla y un computador.

 

Como arquitecto y Diseñador Urbano me pregunto, ¿cómo puedo aportar de manera positiva a una nueva normalidad? Pensando en una equidad y bienestar para los empleados, desempleados, empresarios, emprendedores y oficinas del futuro, y buscando además generar un valor adicional para toda la ciudad y ciudadanos, pienso por ejemplo, en la distribución igualitaria del internet a todas las personas como una herramienta fundamental para poder enfrentar el mundo que está llegando. Y es aquí donde surge la intención de este artículo, en el que deseo inspirar y provocar a arquitectos y diseñadores urbanos para que juntos pensemos más allá, pues no es suficiente ampliar los andenes para más personas o abrir las calles para más bicicletas.

 

Soy residente de la ciudad de Nueva York hace un par de años, Colombiano, pero con un gran aprecio por esta ciudad, y esta cuarentena ha sido todo un reto para mí y mi esposa, estresante para ambos, ella trabaja en el ámbito financiero y la crisis económica es cada vez más tensa, y en mi caso, la incertidumbre me consume en las noches pensando en el mundo, hacia dónde vamos y cómo viviremos en el futuro, que por cierto, será el mundo que conozca mi hija de tan sólo un año de vida, quien precisamente ha sido una parte fundamental que me ha enseñado mucho de la adaptación en tiempos de cuarentena, estar al tanto de su cuidado permanente nos ha llevado a flexibilizarnos para responder a nuestras reuniones por turnos sin descuidar a la bebé. 

 

Por ejemplo, en una ocasión mi hija estaba dormida en la habitación de nuestra casa, mi esposa en videoconferencia en la sala-comedor, y para no interrumpir a ninguna de las dos con una llamada que recibí, la única alternativa que tuve tras el espacio reducido del apartamento, fue salir al espacio público. Enseguida, al terminar mi reunión y evidenciar el papel que puede jugar el espacio público en esta crisis, inicié el primer boceto de la idea, una estación de trabajo pública para los ciudadanos, en donde el conocido “trabajo desde casa” o el “teletrabajo” se pueda transformar en “trabajo desde la calle”, “trabajo desde el parque”, “trabajo desde el espacio público”.

Este elemento urbano funciona como herramienta tanto para el ente público como para el ente privado, con la oportunidad de ocupar los parqueaderos públicos de la ciudad de Nueva York manejados por el DOT (Departamento de Transporte) en donde las dimensiones generales de uno de estos parqueos es de 8ft x 18ft, brindando así la oportunidad de mantener un distanciamiento social de 6ft al ubicar tres escritorios urbanos con tres puntos de corriente listos para conectarse a la electricidad que puede ser suplida por energía solar, y adicionalmente, cuenten con la cobertura de internet gratis que suplen las edificaciones públicas como bibliotecas, museos, y otras instituciones. 

Estrategias de Implementación

Work Station in front of the New York Public Library, West 42nd St, facing East.

Otra alternativa puede ir ligada al desarrollo de la infraestructura de las 5G, respondiendo a la necesidad de más replicadores de onda que podrían estar ligados a estas estaciones de trabajo para un mayor cubrimiento del servicio en nuestras ciudades y de paso generar una inyección económica al DOT y a los recursos de la ciudad, viéndose reflejado en el bienestar de los ciudadanos y en el mejoramiento de la calidad de vida. Sin embargo este será un tema para pensar y planear muy cuidadosamente, ya que en la ciudad de Nueva York se ha venido enfrentando una disputa por llevar a cabo la tecnología 5G, algo similar a lo sucedido en Ginebra, en donde fue vetada su implementación hasta que la OMS (Organización Mundial de la Salud) logre demostrar y garantizar que no afectará la salud de las personas, siendo así una nueva lucha entre la tecnología y la protección de la salud entre nosotros.

 

Para el ente privado es otra opción atractiva, ya que responde a la inquietud de ¿cómo puedo ubicar la misma cantidad de personal en mi oficina cumpliendo las nuevas reglamentaciones de distanciamiento social?, dando la opción a sus empleados de poder contar con una de estas “estaciones de trabajo” cerca de sus lugares de residencia, aportando a la reducción de gases y mejorando la calidad del medio ambiente, pues el uso del transporte se disminuiría, y el dinero utilizado en algunas ocasiones como subsidio de transporte puede ser reutilizado en otros ámbitos. 

Example of how a private company can rent a parking spot for its employees in Park Slope, Brooklyn, NY.

Otro factor a considerar es el impacto social y psicológico en los ciudadanos de a pie, pues esta idea busca fomentar una cultura aún más sana que despierte la curiosidad y dé de qué hablar en el espacio público, incentivando consigo la interacción social, y no sólo hablo de interacción física, sino a la vez visual, ya que el ser visto trabajando en las calles con admiración podría tener un impacto en nuestros subconscientes, siendo la inspiración de muchos y de las generaciones futuras el deseo y aprecio al trabajo, a su vez como resultante genera un cambio al paisaje urbano, la experiencia y los estímulos a los que se ve expuesta la gente al caminar en las calles los convierten en testigos de una diversidad pública innovadora. 

 

Y es que cuando uno tiene estas inspiraciones sueña y desea trabajar, recuerdo cuando en algún momento como emprendedor me costó mucho sostener mi negocio, porque las primeras ventas y los primeros ingresos eran siempre para cubrir la renta de la oficina y los servicios “públicos” de luz, agua e internet, seguramente una situación que resulte familiar para muchos emprendedores que han sufrido el impacto de la pandemia en su flujo de caja que se ha ido convirtiendo en una enfermedad terminal para grandes emprendimientos que no pueden sobrevivir. Sin embargo, la oportunidad de tener una oficina gratis, a la vuelta de la casa y en un ambiente alterno a nuestros hogares, puede contribuir a lo que llamaríamos volver a la normalidad, a esta nueva normalidad ¿Qué tal si mañana usted trabaja desde el Parque Central? justo atrás del Museo Metropolitano de Nueva York, y lo mejor, ¡gratis! ¿por qué no?

 

Para concluir quiero cerrar con esta frase de un profesor que siempre admiré durante mis estudios en la escuela de diseño GSAPP de la Universidad de Columbia, Thad Pawlowski, sobre los tiempos del COVID-19: “Nunca ha habido un mejor momento para rediseñar el mundo”. 

 

German Bahamon. 

Author, German Bahamon

May 27th, 2020